No construimos Chipolo con desconocidos que conocimos en un evento de networking ni aceptamos dinero con condiciones impuestas por inversores. En cambio, lo hicimos todo a nuestra manera y elegimos nuestro propio camino. Un camino hecho de verdadera amistad, diseño innovador y una cantidad desvergonzada de tenacidad.
Al mantenernos independientes, hemos conservado nuestros valores —y nuestra alma— intactos. Al final, las mejores ideas no nacen en salas de juntas impersonales y sin corazón. (Spoiler: empiezan con pizza y cervezas.)
Más de una década después, seguimos ayudando a millones a encontrar lo que pierden… para que, por fin, todos lleguen a tiempo.
¿Otra copia del AirTag?
¡Podría ser! Quizá en 2013 inventamos en secreto una máquina del tiempo, viajamos al futuro y le robamos la idea a Apple. Nunca se sabe.
Pueblo pequeño, gran impacto
Chipolo tiene su base en Trbovlje, una pequeña ciudad eslovena con un rico pasado minero y una fuerte identidad industrial. Nuestros fundadores crecieron aquí y, a pesar del desafío de tener presencia internacional, quedarse en este lugar nunca fue una decisión difícil. Es nuestra manera de devolver algo a la comunidad que nos ha dado tanto.
Debemos nuestra tenacidad a las generaciones que nos precedieron. Nuestros padres y abuelos trabajaron en las minas locales, pero siempre encontraban la manera de hacer que un poco de alegría volviera a la superficie. Ese mismo espíritu desafiante —que aquí llamamos el espíritu matkurba*— es lo que nos impulsa a crear rastreadores que no se rinden.
*Matkurba: una palabrota local, común y de múltiples usos. Para nosotros encarna una actitud franca y directa, así como la tenacidad necesaria para lograr grandes cosas contra todo pronóstico.
Al poner el corazón en nuestro trabajo, podemos compartir ese espíritu con el mundo y, de paso, aliviar esos pequeños dolores de cabeza de la vida.
Los colores forman parte de nuestro ADN. Desde el primer día, los tonos vibrantes son nuestra firma. En medio de un océano de dispositivos monocromos, queríamos aportar un toque de fantasía, energía y diversión a la tecnología cotidiana.
Chip + color = Chipolo*
Sí, el color está integrado en nuestro nombre. Pero no está ahí solo para lucir bien. También te ayuda a encontrar tus cosas más rápido. Es una decisión de diseño práctica e intencional. Los colores llaman tu atención al instante, ya sea que tus llaves estén perdidas en el fondo del bolso o olvidadas en un banco del parque.
* ¿Pensaste en Chipotle? Nuestros rastreadores no vienen con salsa… aunque la tranquilidad que dan es igual de deliciosa.